Un salto en el tiempo

Hola de nuevo queridos lectores. Después de unas semanas de ausencia, estoy de vuelta. Hace un par de semanas, regresé de mi viaje. Tras casi 3 meses fuera de casa, el retorno siempre es bastante particular.

Estuve de visita en Valencia y pude disfrutar de pasar las fiestas de navidad y año nuevo en familia, cosa que como bien sabes, me encanta. Pero esta vez, hubo un pequeño/ gran cambio. Por diversas razones, había mantenido contacto con una persona por medio de video llamadas. Si algo tiene la tecnología, es poder acercarnos un poco por medio de las pantallas. Durante estos meses, día tras día, hora tras hora, nuestro comunicar fue completamente digital.  Comenzamos un hermoso emprendimiento, el cual me tiene súper emocionada.

De pronto, lo que parecía un lejano regreso, se había convertido en una realidad presente. El día de mi vuelta a casa había llegado. Comencé a preguntarme, cómo sería ahora la convivencia con mi nueva socia. ¿Sería igual en presencial, lo que tan natural se desarrollaba tras la pantalla?

Comenzó a volarme la cabeza pensar en esta familiaridad que yo ya sentía con su espacio (donde realizaba las videollamadas) sin realmente haber estado ahí. También, es verdad que tras una pantalla, uno se siente con mayor seguridad. Tener el control de lo que observa o de lo que escucha el otro, de alguna manera, da más confianza.

De igual forma, al viajar en avión, de cierta manera se viaja en el tiempo. Como se vuela en contra de los husos horarios, de pronto se gana un día. El vuelo parece que dura tan solo un par de horas. Se despega a las 5 pm y aterriza a las 8pm del mismo día. ¿Cómo?, ¡si el vuelo dura casi 12 horas!

Sabemos que es la diferencia de horario, pero ¿no se está entonces viajando en el tiempo?

Estas dos situaciones, me hicieron pensar en un salto cuántico. Donde se salta en el tiempo, pero con ciertas modificaciones. Así es como yo estaba regresando en el tiempo a casa, tras meses fuera, pero regresaba a una realidad completamente diferente a la que dejé cuando salí. Me sentía como si hubiera estado fuera durante años, debido a todos los cambios que se habían generado en ese tiempo. Regresaba a una realidad, que era ya tan cotidiana, sin haberla vivido realmente en físico. Era como si despertara y mi sueño se había vuelto la realidad. Esto en verdad, me volaba la cabeza.

Dicen que los dispositivos nunca podrán sustituir la convivencia física. Eso, estaba a punto de comprobarse.

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