17. La cita

Los días pasaron y cada semana revisaba el calendario de actividades de Madrid y sus alrededores.  Después del mercadito medieval en Alcalá de Henares, traté de buscar actividades, que, de igual forma, me llamaran la atención y me dieran la oportunidad de vivir una experiencia distinta. 

Mis ojos se llenaron de luz al ver un evento anunciado “Madrid enciende las luces de navidad”. Mis brazos se alzaron hacia el cielo en total emoción. La navidad es mi época favorita del año. No había duda, tenía que estar en ese evento. No hay nada más mágico que las luces de navidad. 

Esta vez, tenía un poco de tiempo de organizar una salida con amigos y el momento lo ameritaba. Así que comencé a enviar mensajes para ver quién podía ir. La mayoría tenía reuniones previamente pactadas y no podrían ir.  Faltaban de contestar algunas amigas, por lo que no perdí esperanza de compartir este momento con más personas. 

Era viernes, por lo que la mayoría suele salir de fiesta, Madrid es una ciudad bastante nocturna. La encendida de luces sería a las siete de la noche, en realidad era temprano, pero precisamente por eso resultaba, quizá, menos atractivo para los demás. Les quitaba tiempo de descanso antes de salir a bailar. 

Todo el día estuve muy ansiosa de que diera la hora para ir a Puerta del Sol, lugar dónde se coloca el gran árbol de navidad.  Además, ese día, me entregarían las llaves del apartamento que nos iban a prestar, para que ahí llegaran mis padres cuando me visitaran. Aunque aún faltaban unas semanas para que llegara mi familia, el hecho de ya tener en mis manos las llaves de su apartamento, me hacía sentir que faltaban solo unos pocos días.

Afortunadamente, me había podido distraer toda la mañana en mis prácticas. Regresé a casa a comer algo y partí a mi encuentro con la persona que me entregaría las llaves. Seguramente se preguntarán por qué me entregaban el apartamento con tanto tiempo de anticipación. Pues bueno, resulta que la persona que nos prestaría el lugar, regresaba a México al día siguiente y volvería a Madrid hasta Enero, razón por la cual podríamos ocupar el espacio.

Llegué a la dirección indicada. El apartamento se encontraba en una excelente ubicación en el centro. Sobre la calle de la Montera casi a esquina de la Gran Via, que es quizá, la zona comercial más transitada de Madrid. La entrega fue tan sólo de unos minutos. Vi el reloj y me di cuenta que faltaban más de 2 horas para que comenzara el encendido de luces de navidad. Tenía dos opciones, regresar a casa y luego volver a la hora, o esperar ahí en el centro. 

Mis amigas aún no contestaban, así que no sabía si alguien me acompañaría. Decidí quedarme a esperar por ahí. El volver a casa involucraba el riesgo de ya no querer salir de nuevo.

Caminé sobre la calle de la Montera, que es una gran calle peatonal que justo desemboca en la plaza de Puerta del Sol, lugar dónde sería el evento. Había mucha gente caminando en todas direcciones y a pesar de que no me gusta estar entre tantas personas, lo tomé con total calma. Caminé despacio observando cada tienda, restaurantes y cafés que hay sobre la calle. Tantas veces había transitado por ahí y en realidad no había realmente observado lo que contenía. 

Finalmente llegué a la plaza. Ahí estaba más despejado. Justo en medio, una gran estructura de árbol esperaba ser encendida en unas horas. Sonreí emocionada. Quería que el tiempo avanzara rápido. Algunas personas comenzaban a sentarse en el suelo esperando el inicio. Me recargué sobre una pequeña estructura para hacer lo mismo. 

Pepilla Grilla

-Excelente, ¿y qué vas a hacer durante dos horas?

Podría ponerme a leer, o escribir. Pero con tanto ruido no podría concentrarme. Tampoco es muy cómodo estar en el suelo. Además, hacía bastante frío, lo cual creaba un ambiente más incómodo aún. Giré sobre mi eje tratando de encontrar algún café cerca. Todo parecía estar lleno. Regresé sobre la calle por donde había llegado. Había visto un letrero anunciando la promoción de una “birra y un sándwich de jamón serrano”, un verdadero clásico. 

Llegué al lugar y me desconcertó ver que era una tienda de jamones y embutidos, viandas de salamanca¿Será que tenga que comer parada? Pensé. No se me hacía raro dadas las costumbres españolas. No había gente, así que me animé a entrar. Pregunté por la promoción y me dirigieron a la parte de arriba, a su restaurante. 

Pepilla Grilla

-uufff eso suena prometedor. 

Al escuchar que era un restaurante, imaginé que la promoción sería un pequeño bocadillo. Solo esperaba que no hubiera tanta gente y que me permitieran quedarme las 2 horas que restaba para el evento.  

Subimos al primer piso, y entramos por una pequeña puerta de madera. Descubrí que mas que restaurante parecía un pequeño bar.  El lugar era en realidad bastante acogedor. Las mesas tenían por base, barricas de vino. Una decoración rústica con las paredes de ladrillo y una luz cálida tenue. Me pareció un lugar muy inspirador. 

Para mi sorpresa solo había una mesa ocupada, la música era instrumental y en el perfecto nivel de volumen. Tomé asiento y ordené la promoción. Mientras esperaba mi orden, saqué mi cuaderno y mi bolígrafo. Llevaba ya varios días leyendo un libro llamado El mapa del deseo de Danielle Laporte. La segunda parte del libro es un cuaderno de trabajo, que coonsta de un listado de preguntas sobre uno mismo. Es una reflexión interna, llevada a lo más profundo de nuestro ser. 

Este libro había tardado en leerlo puesto que me lo había recomendado Cristi. Leerlo significaba recordarla. Pero, con mucho esfuerzo, había terminado el texto y ahora quedaba la parte práctica, evidentemente, lo más difícil. 

Llegó mi orden, que para mi sorpresa era un gran platillo. El mesero me regaló una hermosa sonrisa deseando disfrutara de mi comida. Sentí en verdad una calidez hogareña en ese momento. Las luces, la agradable temperatura del lugar, la música tranquila y la deliciosa comida daban un ambiente sumamente romántico. Di un sorbo a mi cerveza y sonreí. 

Pepilla Grilla

-Estás en una cita contigo misma.

En efecto, no hay mejor cita que en la que logras conocer a fondo a alguien. Y ese día, de forma espontanea, me encontraba en la cita para conocerme. Respiré profundo y comencé por la primera pregunta. Había algo por descubrir. Al final del cuestionario, ¿me gustaría salir conmigo?

4 comentarios sobre “17. La cita

  1. Ya estaba ansioso esperando la nueva cita 😊, trató de imaginarte en esos momentos sabiendo lo que representa para ti la época navideña, viviéndola sola por allá, maravillosa experiencia de reflexión como solo tu lo sabes hacer

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  2. Empezamos a conocer nuestro amor a nosotros mismos cuando nos preguntamos si disfrutaríamos de nuestra compañía si fuéramos otra persona. Es hermoso poder salir consigo mismo y disfrutarlo!
    Porque al final… Eres la única persona con quién vas a pasar TODA TU VIDA!!

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