Todo puede cambiar de la noche a la mañana. Una frase que hemos escuchado, o por lo menos yo he escuchado, miles de veces. Yo misma la he dicho otras tantas. Pero en realidad, nunca había estado consciente del impacto que tiene cuando en realidad sucede.
El 10 de marzo de 2020 sería el último día que saldría a la calle sin cubrirme la cara. Ese día se estrenaba, una obra de microteatro, que había escrito con mi excompañero de prácticas. Recuerdo perfecto el día que recibí la notificación, de que nuestra obra, había sido seleccionada para presentarse en las salas de Madrid. Al leer la noticia, salté inmediatamente de mi asiento y comencé a gritar y saltar de alegría por todo el departamento. Fue tanta la emoción que sentí, que incluso lágrimas de felicidad recorrieron mis mejillas aquel día.
Era claro que no había ganado un Oscar, pero sí que lo sentí como un gran logro. En realidad, mi primer logro como guionista, y como todas las primeras veces, fue muy especial. La noticia la recibí el día que mi familia volaba de regreso a México. Después de saltar y bailar de alegría, lo primero que hice fue escribir a mi madre para contarle. Esperaba, alcanzara a leer el mensaje antes de abordar. Y así fue.
Me parece que esa noticia era un rayito de esperanza en medio de aquella tristeza que me invadió aquel fin de año. Por alguna razón, esa noticia, parecía que cambiaría por completo mi vida. Y en cierta parte sí que lo hizo. Me volvió a motivar. Fue una palmadita en la espalda, haciéndome saber que todo iba a estar bien. Que mejores cosas se vislumbraban en mi futuro.
Llegué a la función de estreno muy emocionada y además incrédula de lo que acababa de pasar. Nos avisaban que se cancelarían clases 15 días, ya que el Covid aparentemente había llegado a España. Todos pensábamos que eran medidas extremas y que en realidad no era para tanto. Yo pensé que quizá era una situación similar a lo que habíamos vivido años atrás en México con la influenza.
Pepilla Grilla
-Bueno, cayó en el mejor momento. Tiempo extra para trabajar.
Claro que sí pepilla. Estaba bastante atrasada con mis trabajos finales, así que aquellas vacaciones no me caían nada mal.
Disfruté mucho de la función. Es tan extraño ver en vivo, algo que había salido de nuestra mente. Lo que por mucho tiempo habíamos imaginado, ese día se presentaba ante nuestros ojos. Una experiencia inolvidable para mí.
Después de tomarme una cerveza, con mi amigo y coautor de la obra, llegó el momento de despedirnos. Quedamos de ir a tomar algo en los próximos días, aprovechando que no tendríamos clase. Que incrédulos fuimos. Nos dimos un abrazo sin saber que sería la última vez que nos veríamos.
En pocos meses de convivencia, él había logrado convertirse en mi Pepillo Grillo. No solo era mi compañero de clase y de prácticas. Se había convertido en un gran amigo, con quien podía mostrar toda mi vulnerabilidad. Fue un gran escucha, un gran consejero, un gran tutor. Lo caracterizan el gran corazón que tiene y su hermosa vibra, que me hacía sonreír, aún en los momentos más tristes.
Tomamos el metro, cada uno de regreso a casa. De haber sabido que sería la última vez que vería, aquella Gran Vía llena de gente, de grandes grupos de amigos reunidos, me habría quedado un poco más. Habría disfrutado de ver las caras descubiertas de las personas. Habría disfrutado pasar entre la multitud sin miedo, sin saber el riesgo que aquello implicaba.
Aquel día todo cambió. Los locales recibirían a sus últimos clientes. Los supermercados aún estarían completamente abastecidos. Se dieron las últimas reuniones. Aquel día, sin saberlo, me despedía del mundo como lo conocía. Mi intuición no me había fallado, aquella obra quedaría marcada en mi memoria. Habíamos atinado en el título, “pizarra en blanco”, y así se presentaba la nueva forma de vida. Como una pizarra sin instrucciones, con palabras que se escribían y borraban cada día. Comenzaba la era de lo incierto.
Nunca olvidaré aquel día. Jamás habría imaginado siquiera lo que venía. Mis planes cambiarían por completo. Mi vida daría un giro inesperado. Aquello que tanto anhelaba, estaba a punto de volverse realidad.
Así de repente nos cambia la vida 👍
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