29.Tenemos que hablar…

Hace ya varios días, que me cuesta sentarme a escribir. Tanto, que no he publicado entregas en algunas semanas. Existe una enorme resistencia a escribir lo que hay en mi cabeza y en mi corazón. 

Pepilla Grilla

-Esto parece un trabajo de la columna izquierda.

Totalmente Pepilla. Cada que me disponía a escribir, las palabras simplemente no salían. Así que decidí darme un tiempo para descubrir la causa. Después de múltiples e intensos análisis, el resultado fue, un severo caso de estructura. 

La causa más grande de bloqueos. Muchos dicen que es el miedo. Otros, dicen que es el desinterés. Pero en estos últimos días, me he dado cuenta que el mayor de mis problemas es mi propia estructura. Yo misma creo mis límites. 

Pepilla Grilla

-¿Estas hablando metafóricamente?

No Pepilla. Para muestra basta un botón (eso sí que fue metafórico). Me explico. Comencé a escribir este blog como una forma de expresar mis vivencias, pensamientos y emociones, de manera que quizá la persona del otro lado de la pantalla, pudiera encontrar en mis palabras algún consejo. 

Sabía que no debían ser muy largas las entradas. Todos tenemos múltiples cosas que hacer en el día y no quería quitar demasiado tiempo a mis lectores. Siguiendo la misma lógica, también elegí realizar sólo una publicación por semana. 

Así que traté de ser lo más concisa en mi escritura. Al inicio, la longitud de la mayoría de las entradas, estaba en un promedio de 2 páginas. Esto con el tiempo se convirtió, en una regla casi irrompible.  Debía escribir dos páginas por publicación. Ni más, ni menos. 

El día de publicación fue otro problema. Al principio, muy puntal publiqué el mismo día de la semana, durante varias semanas. Hasta que una vez, me fue imposible publicar el día, que yo misma había establecido para publicar, y decidí cambiar de día.  Así fui probando los días de la semana, hasta volver a establecer cuándo sería mi entrega. Terminé por publicar los domingos. 

De pronto, lo que había comenzado como un simple pasatiempo, como una forma de poder compartir algo muy personal con las personas, terminó convirtiéndose en una obligación, casi como un trabajo. Con una gran diferencia. Nadie me supervisa. Nadie me pidió estas especificaciones. Y peor aún, nadie me paga por hacerlo. 

Comencé a preguntarme, ¿por qué nos limitamos a nosotros mismos de esa manera? Si me limito con un blog, ¿en qué otras áreas de mi vida me estoy limitando? Y es que esto es tan solo una pequeña muestra de lo que hacemos con nuestros días. Porque estoy segura que no soy la única a la que le pasa.  

Tomamos situaciones por obligación. Cuando en un inicio eran por placer. Creamos una serie de estructuras que rigen nuestro día a día, como si no fueran suficientes las ya establecidas por la sociedad. 

Me di cuenta que mi barco, seguía de alguna forma, a la deriva. Todavía atada a lo que el otro espera. Comencé a realmente preguntarme si mis lectores esperan que publique el domingo.  A lo mejor preferirían otro día, o simplemente no importa el día que publique ellos me leerán. 

Pepilla Grilla

-Bueno bueno, un poco de estructura tampoco está mal. Saber qué día esperar tu entrada está bien. 

Sí Pepilla, tienes razón. Pero tomar el timón del barco, esta vez, va mas allá de una longitud de una entrada o del día de la publicación. Es más bien sobre el tema.

Me di cuenta que últimamente hay un tema, o mas bien una serie de temas, de los que me gustaría hablar, pero no lo hacía por respetar terminar la historia que comencé a escribir. Pero ¿acaso la historia de tu vida  tiene realmente un final? 

Con esta pregunta rondándome en mi cabeza, descubrí que justo eso es lo que necesito. Dejar de aferrarme tanto a las cosas. Dejar ir. Escuchar mi intuición, escuchar mis deseos, escuchar mis necesidades.  

Pepilla Grilla

-Entonces, ¿De qué quieres hablar?

En realidad, siempre he querido hablar de lo mismo, pero lo encasillé en una historia. Una historia que viví con demasiada intensidad y que, quizá por eso, confundí el tema que quería tomar.  Quiero hablar de algo que todos vivimos, que todos experimentamos día con día. Algunas veces más intensas que otras. Quiero hablar de las emociones.

Y con esta entrada doy inicio a hablar sobre cada una de ellas. Sin una historia específica a seguir, simplemente a contar sobre cómo yo las he descubierto poco a poco en mi vida. Unas de primera mano, otras, de experiencias de terceros. 

Y, para hacer este blog más dinámico, te invito a escribir en los comentarios ¿cuál fue la emoción, que crees, abordé en esta entrada? Y ¿qué te gustaría leer en las próximas publicaciones? Por el momento me despido, con ansias de leer sus comentarios. Y para aquellos enganchados en leer una historia, no se preocupen, la seguirán descubriendo en cada entrada. Al final de cuentas, hablar de emociones, es hablar de mi vida. 

10 comentarios sobre “29.Tenemos que hablar…

      1. Bueno, en realidad no pensé en la frustración mientras escribía, pero ahora que lo mencionas, sí que había demasiada dentro de mi al no poder escribir y tener esos bloqueos. Me parece un excelente tema para comenzar, muchas gracias

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  1. Veo muchas emociones en esta entrada, pero lo principal a lo mejor sería… Miedo de no cumplir las expectativas de los lectores y las tuyas y por eso sentir que no eres perfectamente suficiente asi como eres?

    Pero Ari, por fa, escribe una entrada mas sobre el reencuentro con Cristi! No me hagas esto, es como decimos por aca: cerrar la puerta ante de la nariz» 🙂

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    1. Totalmente. Has dado justo en el clavo. Miedo de no cumplir expectativas, es exactamente el tema. Eso es lo que nos hace crear barreras o estructuras. No te preocupes Hanka que la historia continuará. Solo que no en forma secuenciada, pero con gusto escribiré mi siguiente entrada del reencuentro. Muchas gracias por seguir tan de cerca el blog.

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    1. Exactamente, temor fue la emoción más presente en esta entrada. La historia continuará, explicando más a detalle las emociones que vivís muchas gracias por petición, me parece súper bonito hablar de la felicidad. Con gusto estará en las siguientes entradas

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