31. Felicidad

Contestando a una petición, hoy hablaremos de la felicidad. Aquella emoción tan deseada. He escuchado tantas veces, que lo más esperado a alcanzar en esta vida, es felicidad.  Incluso siendo honesta, lo he dicho yo otras tantas. Pero, por qué hablamos de esta emoción como algo casi material, o como si fuera un estatus permanente. Como si trabajando diferentes aspectos, se fueran acumulando hasta el punto donde se puede decir, que se ha alcanzado la felicidad.  

Quizá la sociedad nos ha enseñado que la felicidad proviene de cosas materiales. Tener un cierto estilo de vida, es lo que te dará la tan añorada sensación. Sin embargo, la realidad es que no se puede sentir felicidad las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Ninguna emoción es permanente. Entonces ¿cuándo decimos que somos felices?

Es curioso que la emoción más buscada, sea de las más difíciles de identificar. En cambio, otras no tan deseadas, como la ira, es perfectamente identificable y muchas veces, hasta incontrolable. 

Recientemente, mi terapeuta me dejó un pequeño ejercicio basado en el cuento “el buscador” de Jorge Bucay (lo pueden encontrar en youtube, y les recomiendo que lo escuchen). El ejercicio era el siguiente. Durante dos semanas, debía apuntar mis momentos de felicidad en el día. Escribí lo que me había provocado felicidad y, a un lado, apuntaba el tiempo exacto que había durado esa emoción. Por supuesto, tenía que llevar conmigo algo donde pudiera escribir en cualquier momento. Afortunadamente, ahora tenemos teléfonos con block de notas. Así que no había excusa. 

Así lo hice. Cuando algo me hacía sentir una cierta felicidad, lo escribía junto con su tiempo exacto. Llegó el final del primer día. Me alarmó darme cuenta, que tan solo 3 momentos, estaban escritos en mis notas. Sumaban 13 minutos en total. No lo podía creer. – Bueno, pensé, ha sido un día algo estresante, quizá hoy sea una excepción-.  Segundo día. 10 minutos. ¡Menos tiempo aún! ¿Por qué?- Bueno, me justifiqué nuevamente, hoy tuve un evento gran parte del día, en realidad no presté atención-. 

Así pasaron los días. Algunos 15 minutos, 8 minutos, el más largo fue de 2 horas.  De 24 horas que tiene el día, el mejor día, de las dos semanas que duró mi ejercicio, había contado 2 horas de felicidad. Pero ¿cómo es esto posible? ¿Acaso esto quería decir que en realidad no era feliz? 

Pepilla Grilla.

-Bueno, si no estás feliz, entonces ¿cómo te sientes el resto del tiempo?

Pero qué buena pregunta Pepilla. No se puede estar sin sentir algo. Incluso los mayores maestros zen, sienten algo… paz. Así que comencé a poner más atención a mis emociones y sensaciones del día. 

Sin embargo, esto fue contraproducente. Al enfocarme en las otras emociones, olvidé poner atención en los momentos de felicidad. Así que retomé el ejercicio en su forma original. Esta vez, realmente descubriendo todos los momentos felices de mi día. 

Poco a poco, descubrí que la felicidad, no se encuentra en los momentos de risa o momentos de inmensa satisfacción. La felicidad la encuentras en el más pequeño detalle. Desde el olor a tierra mojada por la lluvia, hasta el sabor de tu fruta favorita. Me di cuenta, que estaba siendo selectiva en mi felicidad. Además, a esto se le sumaba la preocupación de la cantidad. Es decir, el tiempo sumado.

 Día con día, dejé de preocuparme por el tiempo que sumaba, y comencé por apreciar, aquella anhelada emoción. Aquella sensación en la que, por unos instantes, eres uno con tu alrededor. No hay pensamientos, la columna izquierda permanece en silencio. Incluso Pepilla, parecía hipnotizarse ante esta hermosa emoción. Esa inmensa energía cálida, que recorre todo tu ser. Tus sentidos se despiertan. Tu cuerpo se relaja. Y una sonrisa se dibuja en tu rostro. Un gesto inevitable, ya que tu esencia, tu alma, es la que toma el control de ti. 

Fui descubriendo también, qué momentos me provocaban felicidad y qué situaciones todo lo contrario. Es impresionante cuánto nos atamos a cosas, personas, entornos y circunstancias que nos provocan emociones no deseadas. ¿Por qué nos limitamos tanto? ¿Por qué, a pesar de todo lo que he vivido durante este año, sigo pensando que aún hay tiempo? ¿Por qué dejar para después, la felicidad de hoy? 

Pepilla Grilla

-Porque quizá, no te sientes merecedora de ella.

Totalmente pepilla, has dado en el blanco. Hay muchas emociones que rodean este sentir. Que nos hacen creernos, no merecedores de felicidad. Me gustaría saber, cuáles crees que son esas emociones, que nos impiden disfrutar de nuestro día.

Un comentario en “31. Felicidad

  1. Gracias por escribir sobre la felicidad, es cierto el sentimiento de felicidad es una emoción que debemos aprender a distinguir y disfrutar hasta en lo que pareciera lo más simple de cada día

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