36. El arte de extrañar

Desde pequeños nos enseñan a controlar nuestras emociones. El enojo, la tristeza, incluso la alegría. Nos enseñan tambien la forma “correcta” de sentir, de expresar, de actuar. Como si acaso existiera una buena forma. Pero me pregunto, ¿alguna vez alguien les ha hablado sobre el concepto de extrañar? Todo mundo se limita a decir “no pienses en eso, o en aquella persona”, “no estes triste” o en la mayoría de los casos, prefieren evadirlo y mejor intentan distraerte de mil maneras. 

Nadie habla sobre lo que no conoce, pero puedo asegurar, que todos hemos extrañado algo o a alguien por lo menos una vez en nuestra vida. Asi que, lo conocemos de primera mano. Pero ¿qué es extrañar? ¿Es acaso una emoción en sí misma,  o es el resultado de otra?

Para empezar ¿Qué es lo que se extraña? ¿Lo físico o lo energético? Si es lo físico, podemos decir que se extraña a una persona, un lugar, una cosa, es decir, lo material. Pero, ¿no será mas bien que se extraña la emoción que provocó aquella persona, cosa o lugar? En ese caso, podemos decir que lo que se extraña es mas bien la emoción.

Extrañar duele. Es tan fuerte en algunas ocasiones que nos provoca el llanto. Pero, ¿Qué es lo que duele? Duele que ya no esté o mas bien, recordar lo que fué, o acaso la razón del dolor es pensar lo que no será y no volverá a repetirse.

En mis clases de guión aprendí que la ilusión es el deseo de seguir deseando y la melancolía comienza cuando te preguntas si llegará el momento que dejarás de desear, en otras palabras, si perderás la ilusión. 

Esta definición me pareció muy impactante. Inmediatamente la relacioné con el concepto de extrañar. Quizá porque en ese momento viviá en constante anhelo del pasado. Pero hoy lo vuelvo a retomar. 

Extrañar es aferrarse a aquella ilusión, al deseo de sentir. Quizá el dolor al extrañar viene del miedo a dejar de sentir. Y ese miedo es precisamente el que nos hace extrañar. Digamos que es un modo de superviviencia de la ilusión. 

Pepilla Grilla

-Quiza si se extraña, no deja de existir.

La inocencia de un niño se pierde cuando deja de creer.   Cuando la magia se pierde y la ilusión se apaga. Me pregunto si la acción de extrañar es nuestro niño interior queriendo prender la luz en la oscuridad. Queriendo mantener viva la magia que sentimos de aquello que extrañamos.

Alguien muy especial una vez me dijo,- yo no quiero que me extrañen, quiero que me piensen.- Ahora le contesto, pensar sin extrañar es no sentir. Y ¿cómo se puede vivir sin sentir? Limitar extrañar es como limitar amar. Al igual que el amor, imagino que hay muchas definiciones de extrañar. Quiza nunca comprendamos del todo su significado. Lo que sí puedo decir, es que soy una experta en el arte de extrañar. 

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