Esta vez, no sé por donde empezar. En general, tengo una idea de lo que quiero contar. Llevo una secuencia de eventos. En las entradas pasadas, el hilo era muy claro y el orden cronológico. Pero ahora, hay tantas cosas que contar y temas tan diversos, que no se cómo elegir.
Me gustaría compartir todas y cada una de las experiencias que he vivido y que me han dejado un gran aprendizaje y sobre todo, grandes herramientas.
Pero antes de hacerlo, hay algo que muero por expresar. Un poco a modo de pregunta, en espera que alguno de ustedes lectores, pueda quiza responder, o tal vez compartir conmigo su propio sentir.
Y es que esta cuestión, me ha rondado ya, varíos días, semanas, bueno en realidad meses, sino es que años. ¿Por qué cuesta tanto rendirse? Sí, asi, rendirse. Aplica para cualquier tema, en toda situación. Simplemente dejar de luchar. Dejar de buscar.
Pensaría que rendirse sería muy fácil. Soltar las riendas que te cortan la mano. Soltar la rigidez, respirar y relajarte. No dedicar ni un minuto más a buscar, y dejar que las cosas lleguen a ti.
Pues resulta que, para mí, rendirse ha resultado ser lo más difícil. Que ironía. Tanto tiempo llevo diciéndome a mi misma, que no tiene por qué ser tan complicado. Que esas ideas de que se “tiene que trabajar duro para obtener resultados”, que “tienes que hacer muchas veces lo que No te gusta, para después, poder hacer lo que disfrutas” simplemente no me vibraban. Me reusaba a aceptar que eso fuera LA verdad. La idea del “sacrificio” me rechinaba en el interior.
Mucho tiempo me pregunté si yo era una persona floja, o quizá comodina. No me gusta lo difícil. Quizá me choca porque simplemente, no quiero esforzarme. Y entonces, claro, aparecía esa vocecita que todos conocemos como Pepilla Grilla. Me susurraba al oído y me hacía sentir tan culpable y avergonzada, de no querer el camino complicado.
Pepilla Grilla
-¿Pero cómo Ari? ¿Tú? ¿Qué va a decir la gente? No puedes defraudarlos.
Claro Pepilla, pero ¿Qué estaba pensando? Momento de llenar la mochila con piedras, ¡hasta que las asas corten los hombros! Tiempo de caminar cuesta arriba, en ese camino lleno de obstáculos.
Pues sí, así de ridículos nos escuchamos todos los días. Cada que aceptamos ese trabajo que no nos gusta. Cada que pensamos en los problemas no resueltos, a la hora de la comida. Cada vez que no podemos dormir, preocupados por el futuro. Sí, eso es no rendirse.
¿Ya vieron cómo no es tan fácil? Porque cuesta dejar de hacer, lo que sea que estés haciendo (así sea preocuparte) ya que te da la falsa sensación de estar “resolviendo” y estar acercándote a lo que te haría feliz. Pero, ¿realmente sabemos lo que nos hará felices?
En la búsqueda de mi rendición, he encontrado más resistencia. Sí, porque buscar, al final, es “hacer” y, por lo tanto, es no rendirte.
Pepilla Grilla
-Vaya lío.
En efecto Pepilla. Vaya lío en el que me he metido. Buscaba rendirme, y para lograrlo pensé, necesitar primero llenar ese vacío que sentía. No podía estar más equivocada. Pero debo aceptar que, en esa búsqueda de llenar el agujero negro, he encontrado cosas muy interesantes. Pero primero ¿Cómo te rindes ante lo que más quieres lograr?
Rendirse en ocasiones es soltar algo que no te deja avanzar, al hacerlo tomas otro camino que puede llevarte a la felicidad, estoy justo en ese proceso
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Pensar que estás rendido ante algo que no puedes lograr también puede convertirse en frustración y te forzaste en alcanzarlo por el simple hecho de no dejar las cosas a medias por qué así te enseñaron, pero que tiene de malo soltarlo si nadie lo está esperando? solo tu y tu expectativa, creo debemos a ser como los niños que cuando empiezan algo entusiasmados y luego les aburre, lo dejan y se van a hacer otra cosa y no pasa nada…eso es ser felices
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Mi punto de vista : el rendirse es soltar el control cuando sueltas el control estás abierto a recibir y llegan a tu vida nuevas experiencias que te dan la oportunidad de elegir cómo vivirlas
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